"Cuando nació su primer hijo, Antonio sintió alivio al nombrarlo Rómulo. Como si a través de ese nuevo nombre se pudiera salvar de la repetición.
-¿Rómulo, por qué no te gusta jugar con la Nona Ana?
-(…)
-¿Pero si a veces jugás con la tía Elena y con tu otra abuela?
-Ellas son distintas.
-La Nona te dio un regalo muy lindo.
-Sí.
-¿Le diste las gracias?
-No.